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Carta para Francis

21 de septiembre de 2008

La columna Taberner

QUERIDA FRANCIS

Cuanto te echo de menos, mi pequeña Francis, ya no vienes a buscarme dando saltos de alegría y enroscándote en mis pies. Entonces pienso en como llegaste a mi vida, como otros cientos de gatos en L´Escala.

Aline, una señora Francesa de vacaciones en L´Escala, se paseaba con su perro cerca del viejo cementerio marinero, cuando vio a tres gatitos hambrientos en la calle y se dispuso a darles de comer -estaba prohibido pero se arriesgo, porque ella en Limoges siempre daba de comer a los animales abandonados-. En ese momento oyó una voz que procedía de un jardín contiguo: “¡No queremos gatos aquí, lleveselos!” , sorprendida por oír aquello decidió avisar a Anubisgrup, de la que era socia.

Cuando pusimos la jaula trampa para cogerlos de uno en uno, encontramos que en una jaula habían entrado dos gatitos de golpe, cosa muy difícil porque hay que entrar al unísono; y así supimos de tu existencia porque no te habíamos visto. Triste y dramático hubiera sido para ti sobrevivir entre primitivos y violentos humanos. Otra sorpresa fue el verte con solo tres patas, una de las traseras te la había arrancado un Cepo, artilugio que te rompe a trozos las extremidades para acabar desangrado o con gangrena. No conocemos al monstruo de ese lugar del que te sacamos, pero si conocemos a otros que durante años os han machacado con cepos y veneno. Amen de muchísimos más que todavía no conocemos, pero que esperamos desenmascarar algún día.

Tu minusvalía no te impidió ser feliz aquí en el refugio, con tus compañeros perros y gatos. Eras una mimada y lo sabias, una chaquetera que se subía encima mío cuando miraba la tele, me daba cabezazos en mi barbilla y me mordía las mejillas, pidiendo atención y demostrando agradecimiento -dirigido también a todos aquellos que con su ayuda hacen que podamos sobrevivir aquí en el refugio-.

Este 15 de agosto una madre y su hija se acercaron a las inmediaciones del refugio con dos de sus perros, perros asesinos que se dedicaron a daros caza como diversion, y a ti te cogieron entre los dos y te mataron. A tus gritos acudí pero ya estabas volando por los aires malherida, te tranquilizo verme en tu auxilio pero ya estabas agonizando -al menos te consoló morir en mis brazos-. Cuando estés allí arriba dale un beso a Audi, Pipo, Helmut, Luno, Calcetines y a todos los demás que hemos enterrado en los dieciocho años que llevamos aquí, y diles que cuando me toque a mí estaremos otra vez juntos como los mejores amigos del mundo. Lo positivo no muere nunca. El amor es indestructible. ¡Cuídate MICOCHORRINA!

Pilar Taberner

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